Custodia compartida

La distancia física impide la custodia compartida

Según información de “El Economista”, el Tribunal Supremo considera que la distancia geográfica del domicilio de los progenitores de un menor  impide la custodia compartida por alterar el régimen de vida del menor.

En la sentencia de 10 de enero de 2018, el Tribunal Supremo, considera que no se ha respetado el interés del menor, pues dada la distancia de las residencias de los progenitores, no es aconsejable el sistema de custodia compartida, y dado este “elemento determinante” se le deniega dicho régimen de guarda y custodia.

El magistrado del Supremo, entiende que la distancia no sólo dificulta, sino que hace inviable la adopción del sistema de custodia compartida, dada la distorsión que ello puede provocar y las alteraciones en el régimen de vida del menor.

No procede someter al menor a dos colegios distintos, dos atenciones sanitarias diferentes, y desplazamientos de 1.000 kilómetros, cada tres semanas, pues todo esto, opera en contra del interés del menor, que precisa de un marco estable de referencia.

Para adoptar la medida, se centra la dificultad en la distancia por ser ambos progenitores igualmente idóneos, contando los dos con familia extensa en las respectivas localidades para apoyo en los cuidados del menor y los traslados.

En cuanto a la adopción del sistema de guarda y custodia compartida si la distancia entre los progenitores es considerable, el interés de los menores no recomienda la custodia compartida.

El sistema de custodia con alternancia de tres semanas propuesta por una sentencia previa respecto del menor es perjudicial para el desarrollo emocional de un menor de algo más de dos años de edad.

Como se declaró en la sentencia 748/2016, de 21 de diciembre, el hecho de que la sala se haya manifestado reiteradamente a favor de establecer el régimen de custodia compartida, no implica que dicho interés determine siempre la constitución de tal régimen si se considera desfavorable.

Asimismo, según la Ley Orgánica 8/2015 de 22 de julio de sistema de protección a la infancia y a la adolescencia, “se preservará el mantenimiento de su relación familiar”, se protegerá “la satisfacción de sus necesidades básicas, tanto materiales, física y educativas como emocionales y afectivas”, y se ponderará “el irreversible efecto del transcurso del tiempo en su desarrollo, la necesidad de estabilidad de las soluciones que se adopten y en que el interés superior del menor no restrinja o limite más derechos que los que ampara”.

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